Huella de Carbono

CONSEJOS Y TIPS PARA DISMINUIR LA HUELLA DE CARBONO

Hostería Phoenix quiere disminuir su huela de carbono, compartir y sensibilizar al respecto a todos sus huéspedes

1. ALTERNATIVAS AL TRANSPORTE
¿De verdad hace falta usar el auto para llevar a los niños a pasear por lago ranco? Con lo bien que sienta un paseo por la costanera. Debemos pensar en las distancias de nuestros desplazamientos, aquí son muy pequeñas, puede que muchas de ellas no requieran que movilicemos en nuestro vehículo y solo estamos consiguiendo enviar CO2 de más a la atmósfera, sin mencionar el sedentarismo a nuestras vidas. En otras ocasiones, quizás la bicicleta o el transporte público nos resulten una alternativa más ecológica y económica.

2. CONDUCCIÓN EFICIENTE
Si no queda más remedio que conducir nuestro propio automóvil, la conducción eficiente debe ser innegociable. Es sencilla, nos permite ahorrar combustible, tener un viaje relajado y reducir las emisiones de CO2. La tranquilidad es la clave para este tipo de conducción: no llevar las revoluciones del motor demasiado altas, no realizar frenadas bruscas…

3. OCIO CERO EMISIONES
En la sociedad actual es muy común relacionar el ocio con la tecnología: ver una película, jugar a videojuegos, trastear con el smartphone o la Tablet, leer un ebook, escuchar música… Todas estas formas de pasar nuestro tiempo libre llevan asociado un consumo eléctrico y, por lo tanto, emisiones de CO2. ¿Por qué no nos planteamos pasar el rato sin tecnología? Dar un paseo, practicar algún deporte con amigos, salir a correr, charlar con la familia o leer un libro, son actividades que no llevan asociado un consumo de energía.

4. APAGA LO QUE NO USES
¿Cuánto tiempo vamos a estar sin usar el ordenador? Si es más de media hora, no cuesta nada apagarlo por completo y volver a encenderlo cuando retomemos la actividad. Lo mismo ocurre con la televisión, si vamos a estar un rato sin verla, o con la luz de una habitación cuando cambiamos de estancia. El sencillo gesto de apagar las luces o los aparatos que no vayamos a usar en un espacio de tiempo razonable reduce el consumo y, por lo tanto, las emisiones.

5. CONSUMO VAMPIRO
Y para ajustar aún más el gasto de electricidad, debemos fijarnos en el consumo vampiro, la energía residual que se desperdicia al dejar enchufado el cargador del móvil cuando ya lo no lo estamos usando, al no apagar el monitor del ordenador o la televisión por completo y dejarlos con el piloto rojo o al no desactivar la regleta donde tenemos conectados tantos aparatos (y ninguno encendido). La cantidad ahorrada a final de año puede llegar a los 100 euros, todo un incentivo para evitar emisiones innecesarias.

 

6. COLABORA CON EL RECICLAJE
El ahorro de CO2 del que nos beneficiamos reciclando nuestros residuos está sobradamente demostrado. El vidrio al iglú verde, los residuos de envases a la bolsa amarilla, el papel y el cartón al contenedor azul, los objetos especiales de los que nos queramos deshacer, al punto limpio… Es sencillo de recordar y se puede reducir la contaminación atmosférica hasta en 20%.

7. COCINA DE FORMA EFICIENTE
La cocina está más de moda que nunca y, obviamente, no está libre de ser una actividad contaminante. El gasto de electricidad o gas siempre se puede ajustar. Si preparas algo en el horno, recuerda que puedes apagarlo unos minutos antes de que la comida esté lista, se terminará de hacer y se mantendrá caliente con el calor residual. Y si tienes que calentar algo ya hecho, utiliza el microondas en su lugar, consume menos (energía y dinero).

8. AHORRA AGUA
Sí, el consumo de agua también está relacionado con las emisiones de CO2. Se estima que cada metro cúbico de agua consumida (1000 litros), supone el envío de 4 kg de dióxido de carbono a la atmósfera, cifra que aumenta hasta los 40 kg en el caso del agua caliente, a 65ºC. Si no desperdiciamos este elemento vital, también contribuiremos a la salud de la atmósfera.

9. DEJA DE FUMAR
Parece menor, pero el impacto del tabaco en la atmósfera es significativo. Si tenemos en cuenta todas las personas fumadoras y todos los cigarrillos que consumen en un año, el resultado es de más de 200.000 toneladas de CO2 emitidas de forma directa. A esto debemos sumar el proceso de producción, la deforestación asociada o las otras sustancias nocivas que posee el tabaco. Reducir o eliminar el consumo no solo es enormemente beneficioso para la salud, algo que nadie duda; también para el medio ambiente.